PRIMER DOMINGO DE CUARESMA
PRIMER DOMINGO DE CUARESMA
Comentario a las tentaciones de Jesús: Lucas 4, 1-13.
La cuaresma, un resumen de la vida.
El proceso cuaresmal hacia la Pascua puede considerarse como una descripción abreviada del camino que los peregrinos de la fe seguimos desde la conversión inicial hasta nuestra plenitud en Cristo. A lo largo de este crecimiento intervienen una serie de factores que señalan los hitos fundamentales que marcan los sucesivos encuentros entre la gracia de Dios y la pobreza del creyente.
Algunos de estos encuentros entre Dios y nosotros pueden llamarse crisis, prueba, problema, caída, fracaso, debilidad, lucha, etc. su nombre clásico es tentación.
La prueba o crisis es algo inherente a la vida humana, tanto como la fragilidad lo es al barro. Pero así como el barro cocido al fuego resiste siglos y milenios de erosión en tierra o en el mar, así también el ser humano, azotado por la prueba, aguanta lo indecible. Basta que tenga un motivo que le mueva; hasta puede crecer gracias a los problemas y las crisis. Mucho más aun cuando este esfuerzo está reforzado por la presencia y la ayuda “del Espíritu que viene en ayuda de nuestra debilidad “ y con el que siempre podemos contar.
Las tentaciones de Jesús
La carta a los Hebreos dice de Jesús: ”como nosotros ha sido probado en todo, excepto el pecado”. Hebreos 4,9. Las tentaciones y pruebas de Jesús coincidieron con las de todo profeta, o sea, soledad, persecución, impotencia, dudas ante el fracaso o el silencio de Dios, rabia ante la ignorancia culpable de la gente. Ante el halago del poder, el miedo a tener que ir contra corriente, la tendencia a lo más fácil, Jesús se mantuvo firme y fiel.
El evangelio de hoy describe algunas de las tentaciones de Jesús sobre el fondo de las que pasó el pueblo de Israel durante su éxodo de Egipto. También a nosotros estamos tentados a huir de la realidad y de la dureza de la vida, para lo cual tergiversamos la verdad para conducirla a un planteamiento que no perjudique nuestras conveniencias; así resulta que a las piedras les llamamos panes y para que al morderlas no se nos rompan los dientes, invocamos la magia de un dios creado a nuestra imagen y semejanza. El proceso idolátrico queda así consumado. Muchos son los caminos de huida y todos conducen hacia la mentira con tal de preservar nuestra comodidad. Nuestras huidas no sólo se alejan de la dura realidad, sino también de la verdad sobre Dios y de las exigencias de conversión que de Él se deducen. Piedras y panes tienen muchos otros nombres que corresponden a vivencias y compromisos ante los que cada uno de nosotros se siente emplazado.
De la segunda tentación podemos resumir el mensaje como un toque de alerta contra la corrupción del poder, que nos hace creer que en el triunfo está Dios. Pero es el dios que inventa nuestro orgullo y del que nos libera el mesianismo paciente y doloroso de Jesús. Parece que debería triunfar siempre la verdad, pero qué difícil se lo ponemos a veces.
La tercera es otra forma de presentar la idolatría que de alguna manera está latente en toda tentación: estamos emplazados a elegir entre Dios como valor supremo y nuestras conveniencias, comodidades, intereses, ignorancias, perezas, etc. Éste fue el reto de Israel en el desierto y el de todos nosotros. El gran consuelo y la gran esperanza es que también fue el reto de Jesús de Nazaret.
Nosotros estamos tentados de confundir el Evangelio con la Iglesia oficial.
Desde nuestra fe no separemos al personaje histórico, Jesús de Nazaret, de su estado glorioso después de su Resurrección.
Otro posible error sería practicar un culto ajeno a la vida o a la exigencia de justicia. Cfr. Isaías 1, 11-18.
Otra tentación en la que muchos sucumben es el miedo a pensar o al compromiso.
Este primer domingo de cuaresma nos abre un gran campo de trabajo y un horizonte de esperanza.
Llorenç Tous
CUARESMA, UN PROCESO HACIA UNA VIDA RENOVADA
Jesús nos repite el resumen de su mensaje: CONVERTIOS, haced un proceso, acercaos al Evangelio, seguid mis pasos, CAMBIAD.
Obstáculos para avanzar:
Desconocer el evangelio.
Querer repetir la cuaresma como en tiempos pasados.
Estar dormidos desconociendo la crisis actual de la fe. O querer ignorarla por comodidad y pereza.
No aprovechar las ventajas de los tiempos actuales. No apuntar al futuro.
Desvíos posibles
Detenerse en los santos sin llegar a Jesucristo.
Quedarse en lo externo de la fe, sin orar en profundidad.
Acumular actos de piedad sin cambiar de vida.
Ignorar los problemas del mundo o de nuestro entorno. Conocerlos sin actuar para cambiarlos.
Señales que indican el camino correcto
Los buenos ejemplos que recibimos.
Las buenas lecturas como J.A.Pagola, Jesús. Aproximación histórica. A. Torres Queiruga, Repensar la resurrección. J.Mª. Castillo, La Humanización de Dios.
Compañeros de viaje
El Nuevo Testamento y el Libro de los Salmos.
Un rato diario de oración profunda.
Practicar las obras de misericordia.
Proceso
Todo proceso comienza cuando nos sacuden los cimientos de la vida.
Todo proceso es un cambio y un crecimiento.
Todo proceso supone romper, dejar, olvidar, prescindir.
Todo proceso nos hace correr riesgos.
Todo proceso supone perder seguridades, tener dudas y afrontar crisis.
Todo proceso nos libera y nos hace renacer.
Todo proceso se supera en positivo si estamos motivados.
Nuestro motivo puede ser la conciencia de que necesitamos un cambio.
Esta conciencia encuentra respuesta en Jesús, su persona, su vida y su mensaje cuando lo conocemos en profundidad.
“El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad”. Romanos 8, 26. Contamos con Él.
Llorenç Tous
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