El auténtico sentido de la paz
Punto ético por Joan Bestard Comas
El auténtico sentido de la paz
Cuando se respeta a la persona humana, se promueve la paz,
De ahí se deduce que la paz no puede quedar reducida a una palabra grandilocuente, pero vacía de significado.
Sólo cuando los derechos fundamentales de la persona son tenidos en cuenta y fomentados, puede haber auténtica paz.
La persona humana es el centro de la paz. Si esta persona (hombre-mujer) no puede vivir dignamente, la paz está amenazada.
De ahí se deduce, que la paz, entendida como mera ausencia de guerra, es una paupérrima visión de paz. La paz debe ser el resultado del respeto, fomento y promoción del bien común, que es aquel conjunto de condiciones económicas, sociales, culturales, políticas y morales que hacen posible el desarrollo integral de cada persona y de todas las personas de una comunidad.
El bien común realizado es, por tanto, la paz.
Artículo (162) publicado en el periódico “Última Hora”, día 30 de diciembre de 2011, pág. 30.
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