LA INMACULADA CONCEPCIÓN EN LA CATEDRAL DE MALLORCA
NUESTROS SANTOS PATRONOS
EN LA CATEDRAL DE MALLORCA - 1
LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Infantería, Estado Mayor, Jurídico, Eclesiástico y Geográfico
Expresar bella y artísticamente una idea tan abstracta y tan inmaterial como es la “Inmaculada Concepción” de María Santísima no es tarea fácil. Este dogma de la Iglesia católica, definido en 1854, afirma que “la Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción” (Pio IX). Se refiere al primer momento de la existencia de María en el seno de santa Ana, su madre, por obra de san Joaquín. Natural fue el modo humano de su concepción y sobrenatural, la gracia de Dios ya desde aquel primer instante. Hablamos de la Concepción de María, no de la Concepción de Jesús. Y esta expresión “Inmaculada” (no manchada), muy arraigada en el pueblo, se queda corta en la palabra, el arte y la fe dicen más: “la llena de gracia”, la “tota pulchra” (toda hermosa). Ya sabemos que un vestido puede no tener manchas, pero estar arrugado, no ser muy bonito ni del todo agradable.
Precedentes en el arte
Encontramos precedentes de temas artísticos relacionados con la Concepción de María en el llamado “árbol de Jesé” (genealogía terrena de Cristo), en la “Escena de los tallos” (Joaquín y Ana, de cuyos pechos salen unos troncos que se unen y florecen en azucena, en la que se sitúa a la Virgen), en el abrazo de san Joaquín y santa Ana ante la Puerta Dorada de Jerusalén, hasta llegar a la imagen de “santa Ana Triple” (santa Ana, la Virgen y el Niño, o sea la Abuela, la Madre y el Niño). Podéis contemplar esta imagen en la pequeña iglesia parroquial de Porto Pi, en Palma.
Inmaculada (XV-XVII)
Pero es en el paso del siglo XV al XVI cuando cuaja en el arte “la Inmaculada”, La Llena de Gracia, la “Tota Pulchra” cuando María aparece con los símbolos que la “prefiguran”, cuyo origen encontramos en el Antiguo Testamento (San Bernardo relaciona, en el siglo XII, a la Virgen con la esposa del Cantar de los Cantares) y en la Letanía lauretana. Los símbolos fundamentales que van rodeando la plasmación artística del misterio de la Inmaculada son los siguientes: el sol, la luna, el huerto cerrado, la fuente, el pozo de aguas vivas, la torre de David, la torre de marfil, la puerta del cielo, el ciprés, la palmera, el rosal, el olivo, el plátano, la ciudad de Dios, la vara florida, el espejo sin mancha, la estrella del mar, la columna, el templo de Salomón y el arco iris.
Podemos contemplar un magnífico exponente de esta representación en el portal mayor de nuestra Catedral de Mallorca, enfrente del Palacio de la Almudaina y de la Comandancia General de Baleares. En el tímpano una imagen de la Inmaculada centra la composición acompañada de quince símbolos marianos, entre los indicados en el párrafo anterior, que primitivamente lucían policromados en azul y rojo. En el vértice, la paloma que simboliza al Espíritu Santo con una filacteria, en latín, que dice: “Toda hermosa eres María y no hay en ti mancha de pecado original”. Bajo el pedestal de María hay el escudo del obispo de Mallorca, Juan Vic i Manrique que ideó y costeó esta portada (1601). Sobre la corona de la Virgen aparece la estrella matutina, con el sol y la luna a ambos lados. De arriba abajo y de izquierda a derecha: La casa de oro y La puerta del cielo cercados por El ciprés y El lirio, La rosa de Jericó y La palmera con El pozo sellado y La fuente de la vida; finalmente, La casa de Dios y El espejo de justicia (reflejando un rostro), La torre de marfil junto al huerto cerrado.
María, como Madre solícita y puerta en la tierra y puerta del cielo, nos espera en cada uno de los cuatro portales de la Catedral mallorquina: hecha estatua de piedra en los tres portales grandes y desde la pintura de la Virgen de la leche, en el portal de san Jerónimo, junto al ábside lateral y al claustro.
También nos espera una talla pequeñina de la Inmaculada (fines del s. XVI) en el tímpano del portal de “La Almoina” (Limosna) de pie sobre la luna. Queda al lado del campanario al que se adosa la antigua Casa de la “Pia Almoina” (1529). El nombre de esta casa le viene de que allí se daban clases y limosna a los pobres. Hasta hace unos meses, “Almoina” era el nombre de esta plaza que se cambió por el de “La Seu”. Dan fe de ello todavía una cafetería y una tienda de recuerdos.
Inmaculada (XVII- )
A dos grandes andaluces debemos la iconografía de la Inmaculada más extendida y conocida. Francisco Pacheco del Río (1564-1644) fijó en el “Arte de la Pintura” una iconografía que se asienta definitivamente en Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). Es la imagen de una mujer joven y bella, tanto en pintura como en escultura, normalmente en azules, blancos y dorados; al mismo tiempo humana y espiritual.
Al pasar de la sala del Museo catedralicio donde se expone la Custodia al interior del templo vemos, a mano izquierda, un gran lienzo de la “Purísima” del famoso pintor mallorquín Guillem Mesquida (1740).
Saliendo de este tránsito por el arco de piedra que colocó aquí A. Gaudí, procedente del portal del trascoro (en el centro de la Catedral), volteamos a mano derecha y saludaremos a la Inmaculada en su capilla (s. XVIII), la última que encontraremos en este lateral. Sería la primera a la izquierda si entráramos por el portal principal. El retablo que es de madera imitando mármoles ha sido atribuido a Juan Bautista de Aragón. La imagen central está inspirada en el libro del Apocalipsis, 12, 1: “Apareció en el cielo una magnífica señal: una mujer envuelta en el sol, con la luna bajo sus pies y en la cabeza una corona de doce estrellas”.
Esta capilla fue sede de la Parroquia de La Seu o de L’Almudaina desde 1913 a 1938. Aquí se casaron algunos de nuestros padres y abuelos.
Joan Darder Brotat
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