DOMINGO DE RAMOS (A)
DOMINGO DE RAMOS (A). 17.IV.2011
DOMINGO DE RAMOS
“Montado en un asno”
Los reyes de Israel montaban en una mula ( 1 Reyes 1, 33), Jesús, en cambio, escoge un animal más humilde, una borrica, a usanza del pueblo pobre. No es un rey guerrero y violento, sino que entiende el servicio como lema de su Reino. Ya lo anunció el profeta. (Zacarías 9, 9).
Contrasta el estilo de Jesús con las espectativas del pueblo que quiere ver en él la restauración de la monarquía de Israel y la liberación política de sus opresores, los romanos. Las masas ignorantes le han seguido de lejos y, a la hora de perfilar el compromiso, se han echado atrás. Los discípulos tampoco entienden del todo su programa.
En su soledad silenciosa, seguro de su misión y fiel a su proyecto, Jesús avanza hacia Jerusalén, hacia la muerte que sabe inminente. Es consciente de que sus enemigos se la tienen pensada y decidida. Por eso dormirá estos días no en Jerusalén, sino en casa de sus fieles amigos de Betania. Pero hoy avanza con valentía y libertad. Es coherente. Confía en la causa a la que ha dedicado toda su corta vida, el Reino de Dios. Confía en el Padre, aunque sienta debilidad, como hombre mortal que es. De ella serán testigos los olivos de Getsemaní. Con todos estos sentimientos encontrados, su entrada en Jerusalén es una demostración de su libertad.”Doy la vida, para recobrarla después. Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente”.(Juan 10, 18).
No les menciona Mateo, pero los niños este día son personajes muy importantes; junto al borrico, gritando su alegría y levantando ramos y trapos al viento, adornan la fiesta y la llenan de alegría. Son un cortejo digno de Jesús. Los niños, ajenos a la malicia de los adultos, abren su corazón a la amistad y a todo lo noble. Jesús lo sabe y les quiere. En el centro, junto a Jesús, el borrico sigue a paso lento su camino. Hoy es una pieza clave. Con él hoy todo lo humilde, simple y sencillo quedó ensalzado por el noble uso que de ello hizo el Maestro. “Contestadle que el Señor los necesita”. Era una orden.
“Pasión según san Mateo”
En general Mateo sigue a Marcos en la pasión de Jesús. Éste domina majestuosamente la situación. Sus sufrimientos quedan iluminados por tres hechos gloriosos que Juan profundizará: pondrá testigos apocalípticos de esta muerte soteriológica; hace ver que Jesús cumple libremente la voluntad de Dios y que sabe cuándo ha llegado su hora.
Mateo aporta reflexiones propias y las formula con textos del Antiguo Testamento. Son detalles propios de él las treinta monedas de plata, el sueño de la mujer de Pilatos, su lavatorio de las manos, la confesión pública de Judas y su arrepentimiento.
La pasión de Jesús contunúa hoy
“Sabemos que Cristo, resucitado de la muerte, ya no vuelve a morir, la muerte no tiene poder sobre él”.(Romanos 6, 9). Es fundamental partir de esta Palabra de Dios, para entrar correctamente en la Semana Santa, sin perder la parspectiva hacia la cual tiende toda ella, la Resurrección de Jesús y la nuestra con Él por la renovación de nuestro bautismo; la Vigilia Pascual es la meta de toda la Cuaresma.
Jesús continua muriendo en todos los hombres y mujeres privados de libertad, sin lo necesario para vivir dignamente, explotados, víctimas de drogas, guerras, torturas y opresiones. Son vendidos o se venden por un plato de lentejas. A los pobres del mundo les toca sobrevivir, si no mueren antes, con su durísima cruz a cuestas. Ojalá tengan algún Cireneo a su lado. A éstos hemos de acompañar los que pretendemos ser discípulos de Jesús y testigos de su resurrección.
“Se rebajó hasta someterse incluso a la muerte”. (Segunda lectura).
Este himno prepaulino es una contemplación de la primitiva comunidad apostólica ante la muerte y resurrección de Jesús. En él se proclama la trayectoria del Hijo bajando hasta lo más profundo de la experiencia humana y levantado luego por Dios hasta la altura divina. “Se despojó de su rango”. Se vació de su dignidad y de todos sus derechos. Quiso experimentar la debilidad, el dolor, el miedo y la soledad total. Por eso tenemos un intercesor válido ante el Padre, que conoce por experiencia lo que es ser hombre de barro. Sólo el amor puede empujar hasta tan abajo y alcanzar profundidades tan hondas.
Su ejemplo nos estimula a la solidaridad, a la humildad y a la esperanza, ya que estos campos de soledad y de muerte, han sido pisados por Jesús con la cruz a cuestas. Sus hondas huellas han hecho brotar flores y vida en pleno desierto. “Donde proliferó el delito, lo desbordó la gracia”. (Romanos 5,20).
Lorenzo Tous
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