DOMINGO 32 A
DOMINGO 32 (A).06 NOVEMBRE 2011
Comentario a la parábola de Mateo 25, 1- 13.
Esta parábola de las diez doncellas prudentes y las otras diez necias, contiene un mensaje de vigilancia, pero no ante la muerte y el juicio. Jesús la refería al tiempo de su presencia interpelante y salvadora. Un tiempo único, cargado de gracia, que requería una repuesta: el aceite, símbolo de la solidaridad, la limosna y la ayuda a los necesitados, según san Juan Crisóstomo.
La parábola está en un contexto de fiesta y de alegría con motivo de una boda. La frase del novio, “No os conozco” es una extravagancia narrativa, pues no es verdad que el novio no conozca a estas necias doncellas. Más evangélica y según el estilo de Jesús son las palabras que N. Kazantzakis pone en boca de Jesús: “Abrid la puerta; esto es una boda, todos deben comer y beber, y estar alegres! Dejad entrar a las vírgenes distraídas y que se laven los pies, que han ido lejos”.
ACTUALIZACIÓN
“¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!” Para un creyente con su fe despierta, después de tantas empresas por el Reino, con sus crisis, errores y crecimientos, es motivo de inmenso gozo escuchar esta invitación a la fiesta del cielo. “Ahora vemos confusamente en un espejo mientras entonces veremos cara a cara”. 1 Corintios 13, 12. Aun cuando llevemos la lámpara a medio llenar. Conviene insistir en esta confianza para curarnos de miedos, perfeccionismos rigoristas e ignorancias del amor de Dios.
El creyente que con la oración y la gracia del Espíritu Santo “ ya tiene oídos y escucha, tiene ojos y además ya ve”, percibe con frecuencia la invitación del Señor en el día a día, en medio de lo sencillo y cotidiano, “¡que llega el esposo!”. Las frecuentes llamadas del Señor las percibe de muchos tonos, acompañadas de toda clase de circunstancias. La voz del Amado tiene una rica variedad de timbres, siempre infunde compañía cercana, paz, seguridad, exigencia o suave fuerza.”Estaba durmiendo, mi corazón en vela, cuando oigo a mi amado que me llama:”Ábreme”. Cantar de los Cantares 5,2.
Cuando le llegue la última llamada en este mundo, será el anuncio de la paz y el amor definitivo y sin límites. Será una llamada largo tiempo esperada y deseada. Jesús en este evangelio de hoy nos presenta el encuentro con Él bajo la imagen de una alegre fiesta de bodas. Nada tiene que ver con la ansiedad del delincuente esperando la sentencia. La fe afina el oído; las músicas del Espíritu van desde los acordes cósmicos hasta los profundos bajos de los terremotos, pasando por silbidos de vientos que mueven hacia nuevos rumbos.
Llorenç Tous
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