DOMINGO DE CRISTO REY
DOMINGO DE CRISTO REY. 20 XI.2011
“Regnavit a ligno Deus”. Dios reinó desde la cruz.
Las tres lecturas de hoy aportan mucha luz sobre el Reinado de Dios que Jesús proclamó y fundó; el mismo que la Iglesia sigue proclamando y posibilitando con su predicación y sus sacramentos; el mismo en el que todos queremos entrar y vivir.
El profeta Ezequiel en la primera lectura nos repite el esquema del éxodo y lo aplica a la vuelta del destierro. Es el mismo proceso de salvación que Dios sigue repitiendo en nosotros y en el mundo: reunir – sacar – llevar. Concentra personas, fuerzas y problemas; nos libera del mal, del sin sentido y de toda esclavitud; nos encamina hacia “la tierra prometida”, la paz, el amor y la solidaridad a lo largo de desiertos, peligros y luchas; nos lleva sobre sus alas, nos acompaña y conduce a lo largo de este proceso que llena la vida y la historia de cada uno y de cada pueblo. Es una historia de amor y paciencia, de perdón y crecimiento. “Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas…y las libraré sacándolas…yo mismo apacentaré mis ovejas”. Este profeta sabía la historia del maná, pero no conoció el Pan bajado del cielo, Jesús, con el que nos alimentamos en esta eucaristía. Saboreemos nuestra ventaja.
San Pablo en la segunda lectura completa la visión del Reinado de Dios, con la victoria de Jesús Resucitado sobre la muerte, a la que nos incorporamos todos nosotros al morir: “Primero Cristo como primicia; después todos”, nos repite hoy.
Cuando vivimos según nuestro bautismo, “somos ciudadanos del cielo… él (Jesús) transformará la bajeza de nuestro ser reproduciendo en nosotros el esplendor del suyo”. Filipenses 3, 21. Así se realiza el Reinado de Dios en nosotros mientras todavía peregrinamos: “reflejamos la gloria del Señor, nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; tal es el influjo del Espíritu del Señor”. 2 Corintios 3, 18.
El evangelio de hoy concreta la lista de los ciudadanos del Reinado de Dios con un criterio abierto hasta a los paganos. Nadie queda excluido del Reinado de Dios. Si los cristianos, al seguir a Jesús, proclamar su Evangelio y recibir el Espíritu, tenemos más fácil el acceso al Reinado de Dios, también los paganos tienen un camino universal que les conduce hacia él: la solidaridad y el amor a los pobres: hambrientos, enfermos, emigrantes, presos, drogadictos…etc. Éste camino es también el de los cristianos, pero con más exigencia y más ayuda, porque “nosotros hemos conocido y hemos creído en el amor que Dios nos tuvo…el amor llegará en nosotros a su perfección si somos en el mundo lo que él fue”. 1 Juan 4, 16-17.
Llorenç Tous
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