S0LEMNIDAD DE SANTA MARIA MADRE DE DIOS
S0LEMNIDAD DE SANTA MARIA MADRE DE DIOS. 1.I.2012
Comentario al evangelio: Lucas 2, 16-21
“Los pastores fueron corriendo”
En las lecturas de hoy se nos ofrecen perspectivas y esperanzas para que sepamos cómo organizar en cristiano el Año Nuevo y encontrar recursos para conseguirlo.
Dios es fiel y se sirve de las circunstancias de cada día, a veces de medios insospechados, para manifestarnos su gloria y cercanía. Como sucedió a los pastores que, al enterarse, obedecieron corriendo. Sigamos su ejemplo.
Es para admirarse y alabar a Dios, Padre de huérfanos y protector de viudas, al constatar una vez más que no se olvida de los pequeños. Aquellos pastores, cuando todos duermen, reciben la gran noticia. El dolor y las penurias de la vida mantienen despierta la fe, nos hacen palpar la necesidad de Dios y le buscamos.
“Se admiraban de lo que decían los pastores”
La cercanía de Dios nos deja en blanco hasta que reaccionamos con fe y la admiración n os lleva a entender el mensaje. Los testigos de Dios, poseídos por Él, irradian luz y esperanza. Contagian su fe sin pretenderlo, dejando intacta la libertad del oyente. Así de sencillos y coherentes eran los pastores. Pero “¿cómo creerán si no han oído hablar de él?... sólo que no todos responden a la buena noticia”. Romanos 10, 14.16.
“María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.
Todas las madres conservan intactos los recuerdos del día del parto, recuerdos que se cargan de amor y cariño a medida que pasan los años y se comparten. María comenzó una contemplación del Hijo, bellísimo a sus ojos, que fue creciendo y profundizándose a lo largo de toda su vida. Era su proceso de fe que tuvo que enfrentarse con muchos interrogantes. (La anunciación en Lucas 1, 26-38 es una proclamación postpascual de la divinidad de Jesús desde la fe de Pascua). Jesús rompió moldes sociales y religiosos, fue muy independiente de su familia de la que algunos le consideraban un perturbado. El gran interrogante para la Madre fue su crucifixión, que ella aguantó con valor admirable por amor y por gracia de Dios. Todas sus inquietudes y preguntas tuvieron una respuesta clara y definitiva cuando abrazó con fe a su Hijo Resucitado. Entonces comenzó a comprender al Hijo y por Él se entendió a si misma.
Llorenç Tous
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