EPIFANIA 2012
EPIFANIA 2012
Todos nacemos con una estrella en lo más hondo del corazón, o del alma, o del siquismo; es el proyecto de Dios sobre cada uno de nosotros. Sencillamente es así porque “Dios es luz” 1 Jn 1, 5 y nosotros estamos creados a imagen y semejanza de Dios.
Esta luz interior la describe bellísimamente Eugenio d’Ors en su obra Introducción a la vida angélica. Según él todos llevamos en lo más hondo de nosotros mismos un puente de mando para la singladura de la vida, en el que nada falta para que la navegación sea perfecta y alcance el puerto deseado; porque estamos creados con un motor perfecto, capaz de superar hasta furiosos vientos y tempestades australes.
Para saber estar en este puente de mando y entender sus mecanismos, hay que bajar a lo hondo de uno mismo con una luz, que yo llamo fe, y enterarnos bien de quienes somos y cómo es el proyecto del Creador y Padre que le motivó a darlos la vida, parte de su vida.
Se requiere valor para bajar a lo profundo, tiempo, algún tropiezo y lucha seria por la propia libertad. El candil de la fe nos enseña a leer los mensajes de la Vida. En estas profundidades también habita el Maestro que acoge, acompaña y enseña a leer.
Los magos de esta Epifanía de Mateo descubrieron su estrella en el firmamento. El lugar no importa, lo que importa es su luz. Ésta es fiel, siempre está, las nubes pueden taparle momentáneamente, pero sigue fija en su sitio, generosa e insobornable, paciente y radiante.
Su poder sublime hasta se sirve de los que, como Herodes, quieran ocultarla, para resplandecer con más belleza. Su riqueza es tal que de ella mana la felicidad del cielo, donde la harmonía, la grandeza y la danza de la vida alegran el corazón de los humildes justos.
La vida que Dios nos regala siempre es una vocación, una llamada a la felicidad. Dios no puede crear el mal. Conviene no reducir el firmamento de la luz universal, al recinto de lo religioso cristiano. El Espíritu de Dios llena la tierra, el cosmos y el corazón de todas sus criaturas. Su belleza se derrama y aparece en todo, como una música de acompañamiento que despierta, recrea y descansa. Su presencia, que en Jesús se nos ha hecho palpable y visible, está en todo para el que tenga su lámpara encendida.
Hoy es un día para contemplar en el firmamento los planes de Dios sobre cada uno de nosotros. Es la noche en la que admiramos su grandeza, su puntualidad y su firmeza. Todo canta su alabanza. Quien haya llegado a su puente de mando, navegará feliz con la seguridad de que el Señor Jesús está empuñando el timón.
Llorenç Tous.
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