BAUTISMO DEL SEÑOR 2012
BAUTISMO DEL SEÑOR. 8.I.2012
“Mirad a mi elegido…sobre él he puesto mi Espíritu”. 1ª lectura.
“El os bautizará con Espíritu Santo”. Evangelio.
El bautismo cristiano en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es una acción de la Iglesia por la que Jesús Resucitado, bajo el signo sacramental del agua derramada, comunica su Espíritu al bautizado. Bautizados generalmente en nuestros primeros días de vida, llevamos la semilla sembrada aquel día, que ha de crecer para que nuestra fe en Jesús vaya creciendo y dando frutos. Será un proceso conjunto entre la gracia y nuestra colaboración libre y entusiasta.
Llegados a la mayoría de edad en la fe, contemplamos al Señor sumergiéndose ante Juan Bautista en las aguas del Jordán y vivificándolas con su contacto. “Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo”. Ese abrirse el cielo es una manera de expresar el contacto con el misterio de Dios ¿Qué le pasó a Jesús en ese contacto con Dios? Algo definitivo para él y para nosotros tuvo que ocurrirle porque la voz del cielo le define así: “-Tu eres mi Hijo amado, mi preferido”. (Evangelio).Todo con una misteriosa presencia del Espíritu que actúa como testigo transmisor de su misión: predicar e instaurar el Reinado de Dios. “Para que abras los ojos a los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas”. (1ª lectura).
En nosotros se realiza esta obra de la gracia de Dios: al ser bautizados somos constituidos en hijos amados de Dios en el Hijo amado. Es realmente lamentable que una gracia y dignidad tan excelsa, la recibamos generalmente cuando somos totalmente incapaces de tener conciencia de ello. No será fácil cambiar esta situación al menos entre los países de la vieja cristiandad.
Motivo de más para trabajar nuestra fe, de modo que saquemos todas las virtualidades ocultas en la semilla plantada en nosotros en los primeros días de vida. Seguiremos a Jesús en su misión de instaurar el Reinado de Dios en el mundo: promover la libertad y el derecho, sin vacilar, con mansedumbre y firmeza; mostrar la nueva alianza con Dios e iluminar la vida y la historia con la luz de Dios.
Hoy es un día para contemplar a Jesús y dejarnos irradiar por su belleza. Se humilla ante Juan Bautista, baja a las aguas del Jordán desde una fila de pecadores, el cielo se abre, se derrama sobre él y le consagra para su misión con la plenitud del Espíritu. Las aguas quedan impregnadas de esta plenitud de gracia. “De su plenitud hemos recibido todos”. Juan 1,18.”Contempladlo y quedaréis radiantes”. Salmo 33,6. Dejémonos atraer por su belleza, como quien se detiene ante el sol para fortalecer sus huesos y cambiar el color.
Llorenç Tous
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